viernes, 23 de abril de 2010

Ráfagas con un aire familiar


Tipos – Héctor Ranea
—¡Monsieur Trebuchet, modere sus impulsos! ¡Mire si viene mi primo, el Conde Garamond! —dijo la duquesa de Estrangelo Odessa azorada.
—¡Nada de moderación! —gritó Trebuchet—. Me contaréis, cuando sintáis mi Lucida Console en vuestros dulcísimos serif.

Tic - Héctor Ranea
La cuñada del tío Florio tenía un tic. Cada vez que pasaba un niño, se lo comía. Así, de un bocado.

Lápiz labial - Héctor Ranea
Carmen, la concuñada de mi primo, decidió acomodarse los huesos. Se los fue sacando de a uno pero tropezó y una cervical quedó manchada de rojo. Desde entonces, su esqueleto usa bufanda de plumas.

La larga lista - Héctor Ranea
Monsieur Patefuá, escribano, leía la larga lista de herederos con enfisema que deberían abrir el ataúd del abuelito todos los días para verificar su muerte, si querían quedarse con su equipo pulmotor.

Parentela - Héctor Ranea
Vino el primo irracional. Nosotros le dijimos que no podía ser.
No puedes ser primo e irracional dijimos.
Pero él:
¿Y qué dicen de tía i? Si es imaginaria: ¿cómo existe? No jodan.

Fantasmas Bis - Sergio Gaut vel Hartman
Ya saben que en la muerte no hay madres, hermanas, hijas. Pero no hay problema porque los fantasmas somos una gran familia y el incesto es nuestro único entretenimiento.

Soledad – Sergio Gaut vel Hartman
Fue al cementerio, aunque el recuerdo de los padres muertos no habitaba aquel lugar. Pero supo que no se había equivocado cuando vio a esa anciana poniendo flores en una tumba. Se adoptaron mutuamente.

En el supermercado – Sergio Gaut vel Hartman
Se encuentran dos embarazadas.
—¿Cómo está tu feto? —dice una de ellas. Le responde una voz profunda que parece salir del ombligo.
—Mida las palabras, señora. ¿Yo le dije cacatúa o hipopótamo?

Fraudulento – Sergio Gaut vel Hartman
Frank se disfrazaba como su madre muerta para seguir cobrando la jubilación. Fue citado por el anciano gerente del banco, que era viudo y le propuso matrimonio; aceptó para no ir a la cárcel.

Cataclismo ecoilógoco - Sergio Gaut vel Hartman
Tenía una esposa para cada estación del año. Su vida se arruinó por culpa del calentamiento global y el cambio climático.

Asesino - Sergio Gaut vel Hartman
Era un tío de cuidado, hermano de las sombras, hijo de la maldad. Pero pensó en regenerarse y empezó a estudiar matemáticas, la madre de todas las ciencias. Degolló a todos los números primos.

Gourmets – Sergio Gaut vel Hartman
—¡Delicioso! —exclamó Andrei Chikatilo.
—¡Exquisito! —respaldó Ed Gein—. ¿Nos invitarás de nuevo?
Hannibal Lecter los contempló estupefacto. —¡Por supuesto que no! Madre hay una sola.

¿Evolución? - Nanim Rekacz
En la sociedad patriarcal el hombre presumía que todos los hijos de sus mujeres eran suyos. En la sociedad machista, cuando una mujer dice "Estoy embarazada" él responde "¿Estás segura que es mío?"

Treinta y nueve - Nanim Rekacz
Eran los lugares disponibles en la mesa familiar donde nos reuníamos para las fiestas. Se permitían bebés, pero no nuevos novios hasta que alguien pasara a mejor vida o se divorciara alguno.

Los del basural - Nanim Rekacz
La familia estaba compuesta por la madre, un hijo, cinco gatos, veinte perros, hormigas, cucarachas y gusanos sin número preciso. Las ratas eran vecinas indeseables y las moscas venían de visita y se instalaban.

Del living a la cama, del sillón al diván - Nanim Rekacz
Empezamos hablando de parentela y todo derivó para el lado del sexo. Llamen a Freud. 

Duda primigenia - Daniel Frini & Nanim Rekacz
—Adán, esposo mio —dijo Eva—, ¿qué es una orgía?
—No sé —dijo Adán, acariciando a la serpiente—. Yo sólo conozco la zoofilia.

Familia religiosa - Daniel Frini
En el pueblo somos ocho primos. Nuestras madres son todas hermanas. De la Caridad. Somos hijos del mismo padre, al que le decimos tío. El cura Braulio.

Carpintero - Daniel Frini
Debía hacer sillas de madera de árbol genealógico. Taló todo el bósque. ¿Ahora qué hacemos?¿No vió usted a mis tatarabuelos, a mi madre, a mis nietos? Tome, éste debe ser su primo segundo el mayor. 

Paradoja del viaje en el tiempo - Daniel Frini
Fui al pasado y me enamoré de mi abuela. Siempre dijeron que papá tenía los ojos igualitos a los míos

De cuentos III - Daniel Frini
Durmió cien años. Cuando despertó, había en palacio tal quilombo de hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, que además la trataban como a un estorbo. Se tomo medio frasco de valium. Durmió cien años más.

Mi padre me pega con un látigo - Daniel Frini
—Dale, pendejo —dice papá mientras me obliga a tirar del carro que él conduce—. Mamá me mira desde el corral, mientras pasta; siempre tan condescendiente.

Sagrada Familia - Daniel Frini
—¡Mamá! —dijo Jesús— ¡Santiago me hace burlas!
—¡Ustedes me van a sacar canas verdes! —dijo María—; ¡en un altar me tienen que poner a mi, por aguantarlos! ¡José, vení a retar a los chicos!

Padre - Carlos Feinstein
Él se alegró cuando su mujer y sus hijos le celebraron el día del padre. Para la noche volvieron a sus tumbas y por otro año entero lamentará la maldición de seguir vivo.

Computadora - Carlos Feinstein
Su novia lo dejó, no soportaba su obsesión con la máquina. Ahora ella lo quiere recuperar, pero sus e-mails nunca le llegan. Son contestados con insultos que sólo una mujer celosa podría escribir. Maldita computadora.

Parto inofensivo - Oriana Pickmann
Cada veintiocho de diciembre era la misma historia. Inocencio debía ver el costurón en la barriga de su madre y recordar su segundo nombre, Cesáreo.

Química familiar - Oriana Pickmann
El alquimista se sentía muy unido con su prima materia.

Tedio animado - Oriana Pickmann & Javier López
Papá pitufo y sus pequeños no soportaban los dibujos animados. Les resultaban aburridamente familiares.

Asuntos familiares - Saurio
Los desconocidos le hacían el cuento del tío y sus amigos lo tenían de hijo.
Armó un lío padre cuando el seguro no le aceptó la prima.
Las cosas se fueron de madre.

Adán a la Nada - Saurio
El día de la madre lo desorientaba a Adán. Pero lo que lo afectaba mal mal era el día del padre.
―Mi viejo es demasiado egocéntrico. Se cree Dios.

Las leyes de la herencia - Saurio
El 11 embarazó al 13 y como eran primos todos sus hijos salieron irracionales.

Estoy en contra del incesto - Miguel Dorelo
Porque es antinatural, la santa iglesia no lo permite y está aquello de la consanguinidad; pero sobre todo porque mis dos hermanas son muy feas.

Verdad bíblica - Miguel Dorelo
—¡Los hermanos sean unidos en cualquier tiempo que fuera...! —recitaba Abel el Martín Fierro, justo antes de caer degollado por Caín.

Sorpresa - María del Pilar Jorge
Al llegar al velorio, se encontró con todos sus parientes, esos que no veía desde hacía largos años. Pero la sorpresa se la llevó al acercarse al féretro abierto: él era el muerto.

Distraída - María del Pilar Jorge
Tengo una prima muy distraída, hace mucho tiempo ya que dejó de cumplir años.

Prosperidad - María del Pilar Jorge
Había sido un hombre solitario hasta que se sacó la lotería. Ahora, no sabe como sacarse de encima a sus parientes.

División - Giselle Aronson
En el despacho del escribano, esa tarde, se leería el testamento.
Sólo dos personas accederían a aquella selecta división. Allí estaban presentes pues, los beneficiarios, primos del difunto: el Sr. Elmismo y el Sr. Eluno.

Vínculos – Rafael Vázquez
Con frecuencia sólo nos une un fino y casual vínculo. La necesidad de cariño y la engañosa memoria hacen el resto. A veces sólo mantiene unidos un deja vu compartido de que alguna vez fuimos familia.

Olvido - Rafael Vázquez
Los personajes literarios son hijos de la carne y lo fantasma. Viven en el viento y la frágil memoria. Hijos nuestros que son, antes que al olvido, es preferible etiquetarlos y abandonarlos secretamente en cualquier biblioteca.

Espinas – Rafael Vázquez
Fuimos peces, hijos de la mar y de la sal. Hasta que naufragamos en la dura roca. Ahora surcamos el espacio, no porque busquemos nuevos mares, sino porque anhelamos nuevos naufragios.

Constructor herido - Rafael Vázquez & Héctor Ranea
Después de construir las ruinas de su casa, mi primo Rafael se dio a la tarea de restaurarlas. Quedó bonito el lugar, palabra.

Polvo – Rafael Vázquez
En el cementerio la madre limpia como siempre la tumba de su hijo. Barre hojas, quita polvo, cambia flores. Oscuramente, el niño hace lo único que puede hacer: llenarse de hojas, de polvo, oler las flores.

Edipo – Rafael Vázquez
Construimos catedrales, sinagogas, rezamos como estrategia disuasoria. En el fondo la civilización es un intento secreto, generacional, sistemático por eliminar a Dios y ocupar su lugar en el lecho conyugal junto a nuestra madre siempre virgen.

Cotorra - Javier López
Mi tía era la única en casa capaz de dejar callado al loro.

Orígenes - Javier López
Soy hija de una mamá probeta y de un papá onanista al que, además, le pagaron por hacerlo.

Subterfugio - Javier López
La huida y el fugitivo se conocieron a la fuga, formando una familia léxica bien avenida. En su refugio, sus descendentes fueron prófuga y fugaz.

Cardinales - Javier López & Sergio Gaut vel Hartman
Aquellos siameses no podían usar la misma brújula; uno miraba al este, el otro al oeste... Y lo peor de todo ocurría en los excusados, cuando la aguja empezaba a girar como loca.

Necrológica - Javier López
El que resultó muerto en el accidente de tráfico fue mi hermano gemelo. Pero él sigue empeñado en que fui yo.

Genética - Javier López
Era una célula madre, soltera.

Matrimonio afortunado - Javier López & Sergio Gaut vel Hartman
Pese a que no era agraciada, ni rica, ni siquiera simpática, puedo decir que fue muy conveniente casarme con ella: mi suegro era viudo.

Artefacto – Antonio J. Cebrián
—¿Para qué sirve este trasto?
—Para nada concreto. Lo construyo para pasar el rato.
—¿Y qué tamaño tendrá?
—Da igual, lo importante es que sus proporciones serán el cuadrado de los tres primeros números primos.

Error – Antonio J. Cebrián
Mi primo y yo nacimos el mismo día. Siempre lo odié.
Viajé en el tiempo e hice abortar a mi tía. Mientras me desintegraba, comprendí que en el hospital se equivocaron al entregar los bebés.

Torpeza – Antonio J. Cebrián
—Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
Dijo cuando los romanos, en lugar de en cruz, pusieron los dos palos paralelos en vertical.
Dos mil años de futura iconografía religiosa se fueron al carajo.

Longevidad - Carmen Carrillo
Su sueño era vivir cien años. Para su sorpresa, llegó a los 197. El día que cayó la última hoja de su árbol genealógico, tomó una soga y se colgó de una de sus ramas.

Matriarcado - Carmen Carrillo
En el barrio se dice que esa familia rusa es un matriarcado de mujeres huecas. Ni un hombre en la familia. Además, son algo ensimismadas: tienen la rara costumbre de meterse una dentro de otra.

Desierto - Carmen Carrillo & Héctor Ranea
Para festejar el año viejo, nos vamos al campito de la tía Carmen. Ella tiene mejores peyotes de los que conseguimos por estas pampas. Eso sí, sólo los miramos crecer. 

Génesis III - Diego Martínez
Y así se dice que Eva no murió jamás, que vaga todavía por la Tierra, desde el día en que contestó a Adán, enfadada:  "me voy a casa de mamá".

Historia obvia - Diego Martínez
El califa mostraba su palacio.
—Aquella ala, ornada con florales de todo el mundo conocido, aloja a mis noventa y nueve esposas...
Y allí, en las ocultas y húmedas mazmorras, está la celda donde encierro a mis suegras...

Imagen: Retrato de familia (Max Beckmann)

domingo, 18 de abril de 2010

Parpadeos insistentes con tema único, excluyente y ostinato - Héctor Ranea


Inestimable aporte de la mierda sacra a la solución del dilema finisecular de las palmeras albinas.
1
Y en verdad, cuando creímos que entender la condición de las palmeras nos sería negado por siempre, una apoteótica lluvia de mierda nos anegó. Dicen meteorólogos entendidos, que provenía de cierta bahía innombrable, pero todos agradecemos por la solución a su condición sacra.

2
Un desasosiego inusitado corría por la calle principal. La palmera albina podía ser con los cocos negros por dentro. Para saberlo se necesitaba uno, pero todos temían por su vida si lo intentaban. Allá arriba, los cocos guardaban su misterio por medio del miedo.

3
Don Saturnino Cuevas le escupió a la palmera de barlovento. La casualidad hizo que el escupitajo le volviera sobre sus labios. Desde entonces nadie escupe a las palmeras albinas.

4
Una señora vino de la capital con ínfulas de compradora de palmeras albinas, sacó la tarjeta platinada y ofreció una cifra realmente jugosa. El intendente ofreció sellar el trato bajo la sombra de ellas. Pero por varios días no dieron sombra. Al final, la rubia se fue furiosa.

5
El día que llovió mierda sacra, a pocos kilómetros de ahí, en una charca de pájaros, cayeron sapos mudos, murciélagos hipermétropes y un metro y medio de piojos. Como los diarios no pudieron salir, nadie ligó los dos acontecimientos.

6
–¡La palmera de estribor está perdiendo el rumbo! –gritó desaforado el grumete cortapalos del baldío.
Obviamente nadie le creyó, habida cuenta del paralaje.

7
Dilema de las palmeras albinas. O la de la babor es albina o la de estribor muy tinta.

8
–¡Eso! –exclamó mi padre. –Que digan de una buena vez en qué fue útil la mierda divina. ¿No?

9
Un asteroide de sesenta y nueve metros de diámetro se acerca a la Tierra a sesenta y nueve mil kilómetros por hora. Sesentinueve médicos y científicos analizan abrir un agujero en la Tierra para que pase de largo. Pero en el medio están las palmeras albinas.

10
El intendente toma mate bajo la sombra de la palmera de sotavento. Las hojas parecen mecerse como velas.
–No; –me corrige el hombre. –Se mecen como alas de ángel,
Algunos intendentes toman mate de caña.

11
Entré al bar y me senté al lado de una sombra de palmera. No alcancé a pedir la ginebra que eructó:
–¡Buenos días!
–Pensé que era palmera –contesté estupefacto.
–Lo soy, pero con el frío vengo a por unas ginebras matutinas.
–Como buen paisano –acotó el del bar.

12
Las palmeras albinas desarrollan un fruto lleno de estopa, dentro del cual hay una semilla gigante. La diferencia con las palmeras habituales reside en el color del madero, pero también en que resisten mucho estando lejos del mar.

13
Tomando café con la palma, me convencí de que el precio era accesible, aunque no conocía su forma de hacerlo, pero ella se insinuaba suave y controlada, sentimental y coqueta. Decidí pagar lo que pedía por tener algo de sombra de sus hojas.

14
Tanto va el colector a la palma, que al fin le quita cocos. Esto era, más o menos, lo que decía un cartel colgado de una palma. Yo seguía subiendo y bajando. Lo haría hasta que tuvieran dátiles.

15
La solución al problema venía con el problema me dijo Walt. Todos seguimos buscándole una hasta que llovió, llovió. Llovió agua fría, dulce, llovieron hojas de árboles que ni creíamos que existiesen. No encontramos la solución, pero Walt se enamoró de la palmera a sotavento.

16
La mayor catástrofe tremenda en la playa de las palmeras: un venezolano tocó un son cubano bien chévere. Las palmeras se inclinaron, la de babor a estribor, la de estribor a babor de modo que en la playa quedaron como piernas abiertas de una mulata.

17
La película comenzó a cansarme cuando a los cincuenta segundos el detective privado se subió a un taxi ordenándole seguir una palmera que huía. ¡En toda la película no pudieron alcanzarla!

18
Las palmeras mantuvieron trescientos dos nidos de diversas aves en sus hojas enormes. Eso sí, los huevos pardos eran visibles desde lejos por los gavilanes comehuevos por su alba transparencia. La comuna facilitó a las aves un decolorante especial para descorazonar gavilanes. Sólo funcionó por un lapso breve.

19
El abuelo sentó a todos sus nietos cerca para contar la historia de las palmeras albinas y cómo la mierda sacra ayudó en la encrucijada. Sin embargo, no bien comenzó, la más pequeña preguntó qué era una palmera. Así que tuvo que empezar, nomás, por el Nilo.


20
Cuando describió una palmera debió proseguir hasta explicar qué era un coco. Qué era el mar y cómo las palmeras invitan a la gente a tomar ron. Los niños se durmieron, excepto la gurrumina que seguía preguntando por el Nilo.

21
Cuando el abuelo murió después del nonagésimo octavo intento por explicarse la solución del dilema de las palmeras albinas, el pueblo se quedó sin respuesta. Sólo quedaba mirar al cielo por si el milagro de la mierda sacra se repetía otra vez.

22
Inestimable aporte de la mierda sacra a la solución del dilema finisecular de las palmeras albinas.
El pueblo no separó, no reparó, no resolvió el enigma. Palmeras albinas acá, mierda sacra, allá.

miércoles, 14 de abril de 2010

Cuenta regresiva de varios autores 11

39 - Las vueltas de la vida - Francisco Costantini
Esta mañana estornudé y me di vuelta como un guante; la nariz (no sé cómo) expulsó mi cuerpo y mis órganos internos quedaron expuestos. Por suerte, poco después me vomité a mí mismo y afortunadamente recobré mi estado original.

38 - Cosas de la memoria - Sergio Gaut vel Hartman
Un día de lluvia resbalé y caí delante de la puerta del almacén de Carlos Fernández, a quien apodaban “Huevo Duro”. Hoy, tardíamente, me enteré de la muerte de Carlos y no sé qué hacer con ese recuerdo.

37 - Proceso - Sergio Gaut vel Hartman
Poco después de ser condenado, el reo alegó en su descargo: —Su pecho se clavó en mi cuchillo mucho antes de que yo lograra retirar mi mano.
—¡Miente! —exclamó el asesinado—. Les aseguro que estaré allí.

36 - Nena… - Daniel Frini
… hacé pasar al señor y convidalo con un brandy.
El veneno actuó rápido. Jack de Ripper fue el decimonoveno de una serie de más de cincuenta. El guiso que servían madre e hija era exquisito.

35 - Reparaciones - Sergio Gaut vel Hartman
—Alcánceme un verne, Stevenson.
—No hay, London, se acabaron, ¿se arregla con un salgari?
—No, no sirve. A ver, probemos encajando un merritt en el dunsany del bourroughs.
—Ahí va. ¿Funciona?
—No. ¡Maldición! ¡Nos hundimos!

34 - Romper aguas - Rafael Vázquez
Sólo cuando tras la gruesa capa de nieve, durante el deshielo, comenzaron a fundirse también las montañas, los valles, las casas y las personas, dimos credibilidad a la hídrica advertencia de Tales de Mileto.

33 - Equívocos de la ciencia - Daniel Frini
Era alquimista. Conocía los secretos de la vida y la muerte. Sufría de Alzheimer, así que solía confundir las sustancias. Buscando la vida eterna inventó, en mil trescientos treinta, la leche en polvo.

32 - Conversación robada en un parque - Daniel Frini
—Saqué cuatro. Avanzo hasta esta casilla. Jaque mate.
—No puede ser. Tengo una tarjeta para salir de la cárcel.
—Dale, no jodás.  Años jugando al mahjong ¿y todavía no aprendiste a barajar?

31 - Sobre túneles y tumbas - Javier López
El sábato nos conocimos. Contemplábamos la misma pintura. A partir de ese momento surgió una intensa y tortuosa relación bajo las alcantarillas de la ciudad. Ya ciegos, nos amamos tempestuosa, horriblemente.

30 - Lo evidente - Francisco Costantini
—¿Vos creés en Dios? —preguntó Inexistente.
—Y… sí. ¿Si no como justificás la existencia de esta vastedad? —respondió Lanadamisma, mientras con el índice señalaba las treinta palabras de esta ficción.

29 - Caminos III - Rafael Vázquez
Ese invierno el frío congeló los ríos, los lagos y las fuentes. Cuando congeló también el agua de las nubes, todos pudimos caminar sobre los caminos helados del cielo.

28 - Arthur García Núñez (Wimpi)
Antes el tipo escribía con una pluma de ganso, y le salía La Divina Comedia. Hoy que escribe a máquina, es más normal que le salga una gansada.

27 - Ángel Pérez Pascual
Cuando fue a cruzar la calle, el semáforo se puso en verde y tuvo que esperar a que pasaran los antílopes, los elefantes, los leones, las serpientes.

26 - Contradicción - Javier López
El mendigo recibió un corte de esquirla swarovski buscando algo útil entre la basura. La herida se infectó y murió míseramente. Las pompas fúnebres fueron fastuosas.

25 - Postre existencialista — Javier López
Hoy me invitaron a una tarta de sartre con crema de mango. Realmente era un dulce exquisito, pero tras su consumo, comencé a sentir náuseas.

24 - Ramón Gómez de la Serna
—Tráigame una botella de agua con agujeritos.
—¡Ah! —dijo el mozo—. Ya sé… De esa agua con calambre que sabe a pie dormido.

23 - Euclideana - René Avilés Fabila
En una ciudad actual la distancia más corta entre dos puntos no es la recta: es el zigzag que nos evita los semáforos.

22 - Receta olvidada para escribir minicuentos - Saturnino Rodríguez Riverón
Preguntar a los cazadores de cabezas del Amazonas. Ellos saben cómo hacer para reducir la testarudez y que todavía parezca una cabeza.

21 - Perdidos - Jericles
“¡Cualquier cosa antes de ser alimento de los buitres!”, dijeron los expedicionarios perdidos, y se dedicaron fervorosamente a practicar la antropofagia.

20 - Sorpresa - Jericles
—Pero ¡usted es la Parca!
—Si vamos a pasar juntos la eternidad, empezá a tutearme —dijo ella, revoleando su guadaña.

19 - José Luis Zárate
Lo obligaba a decir “Gracias” y el Gran Hermano se emocionaba porque se había ganado a pulso esa gratitud.

18 - Huida inhibida - Héctor Ranea
K huye del castillo pero el empleado de la oficina 16 lo retiene para que cuente su historia.

17 - José Luis Zárate
La amnistía general redujo al 50% todas las condenas. Algunos afortunados sólo se pasan 12 horas muertos.

16 - Sugerencia para principiar un libro - René Avilés Fabila
Vivió en tiempos muy malos: cuando los hombres estaban divididos por fronteras, idiomas, religiones, por colores.

15 - Oriana Pickmann
No sé si es la lluvia o soy yo, pero gotas caen por mis mejillas.

14 - Oriana Pickmann
Me coronaron como la reina de la noche. De día soy aspirante a sombra.

13 - Ramón Gómez de la Serna
¿Cuándo se quedó el camello tal como es? En un temblor de tierra.

12 - Religión - Jacinto Deleble Garea
"Prohibido no pasar", reza el cartel a las puertas de la catedral.

11 - Oriana Pickmann
Me persigue, me imita, me plagia... pero ya apagaré la luz.

10 - Ramón Gómez de la Serna
Los tornillos son clavos peinados con la raya al medio.

9 - Mayéutica - Saturnino Rodríguez Riverón
—Sólo sé que no sé nada.
—Considérese suspenso, Sócrates.

8 - Lisiados de guerra - Miguel Gila
Gente que cambia pierna o brazo por medalla.

7 - Ante el espejo - Saturnino Rodríguez Riverón
Murmuran que estamos locos, tú y yo.

6 - Susto - Nanim Rekacz
Ese pollo tenía piel de gallina.

5 - Arbolito navideño - Francisco Costantini
¡No me rompan las pelotas!

4 - Yo hablaba solo - Rafael Vázquez
Tú me escuchabas sola.

3 - Ego - Jesús Gómez Fernández
¿Yo egocéntrico? ¿Yo?

2 - Cita - Héctor Ranea
Llamo esperanzado.

1 - Chicas - Héctor Ranea
Arena.

0 - Lo que debería haber hecho un Dios bondadoso - Jorge X. Antares